1) Nombre de la Institución: Museo de la Solidaridad Salvador Allende.
2) Ubicación: Av. República 475, Santiago de Chile.
3) Organigrama o personas encargadas del funcionamiento de la institución:
· Dirección: Ernesto Ottone Ramírez.
· Asistente de Dirección: Verónica Vallejos.
· Encargada de Colección: Carla Miranda.
· Encargada de Programación: Bárbara Camps.
· Encargado de Edificio: Néstor Villalobos.
· Encargado de Mantención: Ramón Meza.
· Curatoría: Francisco González Vera.
4) Misión, Objetivos de la institución:
1) Misión, Objetivos de la institución:
El museo de la solidaridad salvador allende está compuesto por una serie de obras, las cuales fueron donadas por artistas a nivel internacional, esto para expresar su apoyo a nuestro país en el contexto social y político que estaba viviendo en los tiempos del gobierno de Salvador Allende.
Por la gran variedad de estilos artísticos de las obras que han sido donadas, el museo Salvador allende posee una colección muy completa de unas 500 obras aproximadamente. Estas Obras, algunas exhibidas antes y otras después del golpe de estado, son un mensaje que da a conocer un testimonio social que sin duda, llegará a futuras generaciones.
Como hablamos en el punto anterior, las obras aquí expuestas son un conjunto amplio de obras que fueron donadas al Museo Salvador Allende.
- Exposición Permanente: Sculpere-Esculpir.
- Rock & Baroque.
- Dislocación.
- Gran Reserva.
6) Más sobre el Museo.
El regalo a Chile de los artistas contemporáneos.
2800 obras de arte contemporáneo, donadas por los más destacados artistas de Chile y el mundo en apoyo al gobierno popular del desaparecido Presidente, componen la colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Por casi 30 años guardada y desconocida por el público, y posteriormente exhibida sólo en una mínima parte, hoy se puede apreciar amplia y gratuitamente en su sede recién inaugurada en un restaurado edificio patrimonial de la calle República.
La historia del Museo de la Solidaridad Salvador Allende se remonta a marzo de 1971, cuando se realiza en Santiago el encuentro de intelectuales denominado "Operación Verdad", que reunió a importantes personalidades internacionales del circuito artístico, como el italiano Carlo Levi y el crítico español José María Moreno Galván, autor de la idea de la creación de un museo internacional en apoyo al gobierno y al proyecto del entonces Presidente de Chile. Junto al destacado historiador y crítico de arte brasilero Mario Pedrosa, residente en el país en esos años, y al artista chileno José Balmes, proponen la idea a Allende y se encargan de llevar a cabo el proyecto. Se crea entonces un Comité Internacional de Solidaridad Artística con Chile, donde participan Moreno Galván, Carlo Levi, Dore Ashton, Jean Lemarie, de Wilde, R. Penrouse, el poeta Rafael Alberti y Mario Pedrosa, quien lo preside. Las gestiones se realizan a través del Instituto de Arte Latinoamericano, entidad dependiente de la Universidad de Chile, dirigida por Miguel Rojas Mix. Este, junto a Pedro Miras, quien era Decano de la Facultad de Artes y el pintor José Balmes, quien se desempeñaba como Director de la Escuela de Bellas Artes, conforman la comisión nacional.
A partir de 1971 artistas chilenos y de todo el mundo entregan sus obras al Museo de la Solidaridad, llegando a conformar una valiosa colección de 2800 piezas de arte contemporáneo universal exclusivamente a través de donaciones. Nombres tan prestigiosos como Joan Miró, Frank Stella, Pablo Picasso, Antonio Tápies, Roberto Matta, José Balmes, Gracia Barrios, Pacheco Altamirano, Roser Bru, Víctor Vasarely, Eduardo Chillida, Wilfredo Lam y Alexander Calder se hacen presentes con sus cuadros, grabados y esculturas. Dibujos, obras cinéticas, tapices, fotografías, se suman al conjunto que abarca diversos formatos.
La primera exposición de la colección tiene lugar en junio de 1972 en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, en su sede de Quinta Normal, y es presentada por Salvador Allende quien la califica como: "un acontecimiento excepcional que inaugura un tipo de relación inédita entre los creadores y el público", y agrega: "me conmueve muy particularmente esta noble forma de contribución al proceso de transformación que Chile ha iniciado como medio de afirmar su soberanía, movilizar sus recursos y acelerar el desarrollo material y espiritual de sus gentes". También se compromete a albergar el Museo de la Solidaridad en el edificio de la UNCTAD que estaba por inaugurarse a fines de 1972, con la segunda exposición.
Tras la muerte de Salvador Allende, la tarea de recoger obras continúa, pero en el exterior. Bajo el nombre de Museo de la Resistencia, se inicia un movimiento en Europa con el apoyo de artistas, críticos y galeristas exiliados entre los que se cuentan Balmes, Galván, Gracia Barrios, Carmen Waugh y Roberto Matta, Solidarizan con esta causa, artistas franceses, italianos, españoles y suecos, habilitándose en cada país espacios especiales para guardar las piezas que continuaban donándose año tras año a la espera del restablecimiento en Chile de democracia. En marzo de 1990, al asumir como Presidente Patricio Aylwin, se comienza la tarea de recuperar las obras guardadas en el extranjero y en diversas bodegas de la Universidad de Chile, el Museo de Arte Contemporáneo y dependencias del Edificio Diego Portales. En esta labor tiene un rol relevante su ex - directora Carmen Waugh. El Museo se instala en un edificio ubicado en calle Herrera con Compañía, donde antiguamente funcionó la Escuela Normal de Niñas N°1.
Daños estructurales del edificio le impiden continuar albergando las obras, en poder de la Fundación Salvador Allende, propiedad de la familia del ex gobernante, que adquiere y se encarga, a partir de septiembre de 2005, de la restauración de una antigua casona patrimonial, ubicada en República 475, para convertirla en la nueva sede del Museo, recientemente inaugurada. Aquí, por primera vez, se realiza un montaje definitivo que exhibe ampliamente esta colección, mayoritariamente desconocida por el público, de la cual sólo un 5% ha sido expuesta con anterioridad. Entregada en comodato al Estado, ésta será administrada por la nueva Fundación Arte y Solidaridad, quien se encargará del desarrollo de un plan de documentación y conservación. El actual director del Museo es José Balmes y el curador es Patricio Muñoz Zárate.
En el primer piso, el salón de la entrada acoge el memorial en honor a Salvador Allende, de los artistas Lotty Rosenfeld, Nury Gaviola y Roberto Larraguibel. A continuación se ubica el Muro de las voces, que consiste en proyecciones de láser sobre muros blancos de textos e imágenes del ex Presidente, en tanto que en la llamada Sala de los objetos se exponen algunas de sus pertenencias: cartas, una capa de médico, su carnet del Partido Socialista, billetera y la banda presidencial. Además, se puede apreciar el Mensaje a los artistas del mundo, una carta en la que Allende agradece la solidaridad de los artistas que entregaron sus obras al pueblo chileno.
Construido en 1925 por el famoso arquitecto Josué Smith Solar, el edificio de 2 mil metros cuadrados, fue la casa de connotados aristócratas y en los años 60 sirvió de residencia al Embajador de España. En los 70 albergó a la Escuela de Economía de la Universidad de Chile y posteriormente se convirtió en cuartel de la CNI, por lo que adquiere especial significación la conversión de este lugar en un centro de arte, abierto para futuras exposiciones de artistas nacionales. La entrada es liberada para este espacio que responde a una antigua aspiración de Allende, cual era la de poner el arte de alto nivel al alcance de todos los chilenos.
Una cantidad excepcional para un museo que sigue aumentando su acervo sólo a través de donaciones, ya que no tiene un presupuesto fijo para adquisición de obras. Este año la institución, dirigida por la Fundación Arte y Solidaridad, recibió de la Dibam $ 150 millones como presupuesto anual, una cifra que sólo alcanza para cubrir gastos operativos. "Para ser honestos, es 1/8 de lo que realmente necesitamos. Nos alcanza más que nada para sobrevivir", dice el director Ernesto Ottone.
En 1999, cuando el Museo de la Solidaridad Salvador Allende abrió sus puertas, con bombos y platillos, Carmen Waugh, su directora en esos años, no se cansaba de afirmar que estábamos frente a la colección de arte moderno más grande del país. Tenía razón.
En 1971, durante el encuentro Operación Verdad, que convocó a intelectuales de Europa y América en Santiago, nació la idea de crear en Chile un museo internacional en apoyo al gobierno de Allende. Las obras de algunos de los artistas más destacados del mundo no tardaron en llegar: el catálogo llegó a reunir unas mil 500 piezas firmadas por creadores de la talla de Chillida, Matta, Miró, Picasso, Siqueiros y Guayasamín, y que tras más de una década ha crecido en 3 mil 200 obras.
Una cantidad excepcional para un museo que sigue aumentando su acervo sólo a través de donaciones, ya que no tiene un presupuesto fijo para adquisición de obras. Este año la institución, dirigida por la Fundación Arte y Solidaridad, recibió de la Dibam $ 150 millones como presupuesto anual, una cifra que sólo alcanza para cubrir gastos operativos. "Para ser honestos, es 1/8 de lo que realmente necesitamos. Nos alcanza más que nada para sobrevivir", dice el director Ernesto Ottone.
Así, aunque luego de los 70 el museo continuó recibiendo obras de variados formatos de importantes artistas como Tapies, Vasarely y Pettorutti, la vieja casona ubicada en República ha exhibido sólo una pequeña parte de su colección, priorizando la obra pictórica y bidimensional. Hasta ahora.
Desde el 17 de marzo, el museo exhibe Sculpere/ Esculpir, su primera muestra dedicada a escultura que reúne 92 piezas de las corrientes artísticas más trascendentales desde mitad del siglo XX hasta hoy. Entre ellas se cuentan obras de Alexander Calder, Lygia Clark, Carlos Cruz Diez, Daniel Canogar, León Ferrari, Yoko Ono y los chilenos Sergio Castillo y Gaspar Galaz.
Durante cuatro meses, Ottone y el equipo de conservación del museo liderado por Carla Miranda se embarcaron en la tarea de desempolvar las esculturas guardadas en la bodega ubicada en calle Herrera con Compañía. "La experiencia de verlas en terreno es totalmente distinta a leer la lista en un catálogo. Allí descubrimos que existen en la colección obras magníficas, muchas de ellas nunca antes exhibidas y otras que han quedado guardadas por más de 30 años ", dice Ottone.
Para la exhibición se restauraron unas 20 obras dañadas por la humedad y el polvo como la del chileno Osvaldo Peña o del argentina Juan Carlos Distéfano. Mientras otros objetos cinéticos y de luz fueron refaccionadas con nuevos motores y circuitos.
Esculpir el espacio
Dos contrincantes se sientan frente a una mesa con un tablero de ajedrez. Todo está pintado de blanco. A medida que avanza el juego las piezas de confunden y ya nadie sabe quién va ganando. Se trata de Play it by trust (1966), la obra donde la artista y viuda de John Lennon, Yoko Ono, destruye el territorio de las sombras en un juego en que los adversarios se vuelven cómplices.
La japonesa, integrante del grupo Fluxus en los 60, donó la pieza en 1997 y dos años después visitó por primera vez Chile para la inauguración del museo en 1999, donde también expuso. Ahora la pieza se exhibirá en una sala pintada de rojo donde resalta junto a otras obras blancas de tendencia figurativa. Entre ellas está Ouef dans Boite, un huevo blanco gigante envuelto en cuerda del argentino Rodolfo Krasno y una silla minimalista formada por bloques blancos del sueco Lars Millhagen. "Los grandes ejes de la muestra son la abstracción y la figuración y el orden no es cronológico, sino por temas. Es más didáctico e interesante acercarse al arte así, enseñar y llegar al público más joven, crear nuevas audiencias", dice Ottone.
Dentro de la abstracción informal, movimiento surgido en los años 40, están las obras en acero del argentino Ennio Iommi y del chileno Sergio Castillo, con Homenaje a Salvador Allende. También hay piezas en cerámica, textil y madera, donde destacan obras de Claudia Girola y Roberto Pohlhammer.
Una de las salas más potentes es la de Nuevo Realismo que mezcla cultura pop y mass medias:como el maniquí cubierto de estampitas religiosas del argentino León Ferrari o el sueco Hanns Karlewski, que caricaturiza la política norteamericana con una bañera donde políticos juegan como niños a decidir el destino del mundo, disparándose con pistolas de agua.
La abstracción geométrica se representa con un móvil de 1972 de Calder, junto al objeto cinético del argentino Eduardo Rodríguez, también de 1972, una de las primeras cajas lumínicas con un acrílico en rotación. En otra sala están los tentáculos de fibra óptica de 2008, de Daniel Canogar, un bote gigante del sueco Lars Kleen ubicado en el hall del museo y la brasileña Lygia Clark, que descompone en acero un insecto hasta hacerlo subjetivo.
"La importancia de esta colección es que responden a un contexto político e ideológico marcado por la guerra fría, la mayoría hace una crítica de la sociedad y refleja los vaivenes del arte desde la abstracción, pasando por la figuración hasta el Arte Pop", resume la conservadora del museo, Carla Miranda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario